sábado, 31 de diciembre de 2016

Feliz año 2017: Los 10 mandamientos de la Autoestima




Año nuevo, vida nueva,… cuando apenas quedan unas horas para que termine el 2016 quisiera compartir estos 10 Mandamientos de la Autoestima, una especie de carta de navegación para orientarnos en el proceso de recuperación que tenemos que emprender los que hemos sido víctimas del abuso narcisista.

Un dato curioso: este Decálogo de la Autoestima lo escribí para un taller sobre motivación laboral en el que participé como expositor, muchísimos años antes de vivir la experiencia con mi “amigo” narcisista.

Casi 20 años después, el que ha necesitado el taller he sido yo. Así es la vida.

Me ha tocado sacarle el polvo a mis viejos apuntes, revisarlos y renovarlos a la luz de los años y las experiencias vividas, y, lo más importante, comprometerme yo mismo con el mensaje que contienen: la recuperación de mis niveles de autoestimación.

A mi juicio, lo que queda más trastocado después de padecer la depredación emocional del narcisista es nuestra autoestima; por eso, precisamente, es el área en la que debemos centrar todo nuestro trabajo de recuperación.

Uno de los condicionamientos más venenosos que padecemos los que hemos estado bajo la influencia de un narcisista, es que nuestra mente ha enfocado su atención durante demasiado tiempo en la persona de nuestro depredador.

Estemos consciente de esta cadena que nos lastra y rompámosla  ¿Cómo?, no dedicando más tiempo ni atención a quien no la merece, a quien nos ha manipulado y maltratado emocionalmente. Sé por experiencia propia que no es fácil, pero el desafío es centrarnos en nuestra propia vida, en nuestro crecimiento y desarrollo personal.

Reivindiquemos nuestro derecho a vivir con dignidad,… por nosotros mismos, por la gente que amamos y que verdaderamente nos ama.

En este camino, los 10 Mandamientos de la Autoestima nos pueden servir de mapa que nos vaya marcando la ruta en esta nueva etapa de nuestra vida:

1. Valórate siempre a ti mismo en toda circunstancia. Respeta, y haz respetar, tu dignidad y valor personal.

2. Acéptate a ti mismo tal cual eres. Acepta tu realidad pasada y tu presente también.

3. Perdónate a ti mismo de corazón.

4. Comunica tus necesidades y sentimientos de manera asertiva. Aprende a decir “No” cuando sea necesario y a establecer límites. Estás en tu derecho.

5. Conoce tus recursos. Reconoce y utiliza tus talentos. Siéntete competente en aquello que eres bueno.

6. Establécete metas y trabaja por lograrlas en forma pro-activa.

7. Sea cual sea la circunstancia, cree siempre en ti mismo,

8. Ten disciplina contigo mismo. Respeta, y haz respetar, tus horarios y tus normas. Cuida tus cosas.

9. Ten una buena imagen de ti mismo. Cuida tu salud y apariencia personal. Siéntete atractivo, sea cual sea tu edad y físico.

10. En toda circunstancia, se agradecido con la vida, y con las personas que te rodean.


Feliz año nuevo 2017 para los lectores de este blog. Muchas bendiciones para todos.

@libresdelnarcisista


viernes, 30 de diciembre de 2016

Fin de año 2016: Declarando nuestros principios. Una viñeta para pensar


Tipos de narcisistas: Poniendo orden en el zoológico


Cuando comencé mis lecturas sobre el narcisismo patológico, siempre con la intención de descifrar el espécimen tóxico con el que me estaba relacionando, me encontré con un mare mágnum de vocablos a la hora de clasificar la tipología del trastorno narcisista y de sus afines.

Sin ir muy lejos, en Internet pulula un verdadero zoológico de términos de la más abigarrada calaña.

Creo que este uso indiscriminado de vocablos como sociópatas, psicópatas, narcisistas, etc., genera confusión en los que somos legos en la materia. Más allá de las discusiones de especialistas y académicos, conviene que pongamos un poco de orden.

Intentemos hacer nuestra propia taxonomía.

Comenzaré recordando que el narcisismo patológico abarca un amplio espectro donde caben diferentes matices. Algunas personas exhiben en su conducta algunos rasgos típicamente narcisistas, pero propiamente hablando no son narcisistas, es decir, no padecen un trastorno de personalidad que los catalogue como tales.

Quizás el elemento central sea ese “falso yo” que se crean los narcisistas y que, como señalé en otro lugar, implica una verdadera ruptura con la realidad. Además, otra clave estaría en la dependencia exagerada del que sufre este trastorno a buscar continuamente atención, admiración, etc., o lo que es lo mismo, el suplemento o combustible que requieren para regular su deficitaria autoestima.

Una persona puede ser extremadamente egoísta, por ejemplo, sin necesidad de crearse un falso personaje, o de buscar deliberadamente las reacciones de los demás.

También en los que sufren el trastorno de personalidad narcisista existen diferentes grados de incidencia de la enfermedad. Algunos, por ejemplo, se desempeñan de manera más que eficiente en algunas áreas de su vida, por ejemplo en el mundo laboral o académico, y sin embargo se muestran incapaces de relacionarse con los demás, en su vida social y familiar, de una manera sana y sostenible en el tiempo.

Por cierto, este plano, el de las relaciones interpersonales, sea amistad,  relaciones familiares o amor de pareja, está siempre trastocado por la conducta típicamente abusiva y explotadora de los narcisistas, carentes totalmente de empatía e incapaces de amar.

Otros narcisistas, a causa de su trastorno, ven deterioradas además otras facetas de su vida: el trabajo, los estudios, la vida social. Sumado a esto no es raro que presenten problemas con conductas netamente adictivas: alcohol, drogas, pornografía, etc., llevando una suerte de doble vida, intercambiando distintas mascaras según les convenga en cada momento.

El caso más extremo, y peligroso, es el llamado síndrome narcisista maligno, que es cuando a todas las características del trastorno narcisista, se le unen una fuerte tendencia a conductas de tipo sociopático, es decir directamente violentas o antisociales, con una agudización de la paranoia, ya de por sí presente en los narcisistas no malignos.

Una clasificación de los narcisistas que me ha sido particularmente útil para comprender el tipo de narcisismo de mi “amigo”, es la que los divide en narcisistas somáticos o extrovertidos y narcisistas intelectuales o encubiertos:

a) Narcisistas somáticos o extrovertidos: Son aquellos que presentan en forma más o menos pública sus rasgos narcisistas: auto-absorción en su ego, sentido de superioridad frente a los otros, arrogancia, ambición desmedida, descaradamente mentirosos, etc. Por lo general, cultivan mucho su aspecto físico, y alardean de sus conquistas amorosas. Son los más fáciles de identificar.

b) Narcisistas intelectuales o encubiertos: Se presentan ante los otros disfrazados de buenas personas, incluso pueden ocupar puestos de preeminencia en la comunidad, disimulan su narcisismo actuando de una manera introvertida, tímida a veces, para no generar sospechas. Muchos de ellos cultivan el intelecto, son muy reservados, observadores, desconfiados, sutiles y extremadamente manipuladores. Son los más difíciles de reconocer, y. a mi juicio, los más peligrosos, por la forma encubierta en la que actúan, siempre en la sombra.

Más allá de estas diferencias, unos y otros comparten todas las características del desorden de la personalidad narcisista: Sentido exagerado de la propia importancia, fantasías de éxito ilimitado, creencia de que son “especiales”, que tienen derecho a un trato diferenciado, incluso a explotar y manipular a los otros, arrogantes, extremadamente mentirosos, no asumen nunca la culpa de las acciones que realizan, y, sobre todo, carecen por completo de empatía hacia los otros seres humanos.

En definitiva, sea cual sea el envoltorio, se trata de narcisistas, y nada más.

Me queda por comentar las diferencias entre psicópatas y narcisistas, pero la tarde se nos viene encima, y el año en curso ya tiene sus horas contadas, así que lo dejaremos para una próxima ocasión. 

@libresdelnarcisista

miércoles, 28 de diciembre de 2016

2017 está acerca: Vamos abriendo puertas, cerrando heridas


Se acerca ya la celebración del año nuevo, para muchos de nosotros es como si nos entregaran un nuevo cuaderno, con sus hojas blancas y sin estrenar.

La vida está llena de segundas oportunidades. Y nosotros tenemos la nuestra, la de recuperarnos, y empezar de nuevo. 

Para los que hemos sido víctimas del abuso narcisista,  o, por diversas circunstancias, todavía estamos enredados en una relación tóxica, llega la hora de levantarnos y romper las cadenas emocionales que lesionan nuestra autoestima.

Deshacer la atadura del vinculo traumático, que nos convirtió en personas dependientes y adictas al narcisista.

Curar las heridas emocionales. Llorarlas si hace falta. Entrar en contacto con nuestro dolor para echarlo fuera.

Aceptar la verdad de lo que hemos vivido con todas sus consecuencias. 

Identificar nuestras vulnerabilidades. Establecer límites. Aprender a decir No cuando sea necesario.

Ponernos nuevas metas que nos sirvan de motivación. 

Estas son las puertas que hay que ir abriendo al comenzar un nuevo año. 

En este proceso, tengamos una actitud pro-activa, ese es quizás el sentimiento que me transmite esta canción de Gloria Stefan con su alegre ritmo caribeño. Coraje y esperanza, las dos alas que necesitamos para alzar el vuelo de nuevo.

Nosotros valemos mucho, esa es la verdad, vivamos acordes a nuestra dignidad, y echemos pa´lante que la vida se va haciendo en el caminar de cada jornada.

Sí, porque en el año que viene, y ahora mismo, ¡vamos a vivir la vida!

@libresdelnarcisista

martes, 27 de diciembre de 2016

Trastorno Narcisista de la Personalidad: Criterios de Diagnóstico ¿Para qué sirven?


A continuación, reproduzco literalmente los criterios de diagnóstico de la clasificación DSM-IV-TR sobre el trastorno narcisista de la personalidad:

A. Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empieza al principio de la edad adulta y que se da en diversos contextos, tal como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

(1)  un sentido grandioso de la propia importancia

(2) preocupación por fantasías de éxito, poder, brillo, belleza o amor ideal ilimitados

(3)  cree que es especial y único y que sólo pueden comprenderle, o sólo debería relacionarse con, otras personas (o instituciones) especiales o de elevado estatus

(4)   exige una admiración excesiva

(5) tiene una sensación de “estar en su derecho”, es decir, expectativas poco razonables de recibir un trato de favor especial o la anuencia automática con sus expectativas

(6)  tiende a la explotación interpersonal, es decir, saca provecho de los demás para lograr sus propios objetivos

(7) carece de empatía, es decir, es incapaz de reconocer o identificarse con los sentimientos y las necesidades de otras personas

(8)  a menudo tiene envidia de los demás o cree que los demás le tienen envidia

(9)  presenta actitudes o conductas arrogantes o soberbias

Esta información, que se encuentra repetida en miles de sitios por toda la Red, es de vital importancia a la hora de identificar si determinado sujeto con quien nos relacionamos padece o no un trastorno narcisista.

Por supuesto, mientras no tengamos un diagnóstico médico definitivo, los criterios sólo sirven de orientación a la hora de evaluar la conducta y personalidad de la persona en cuestión.

Sin embargo, lo sé por experiencia, es muy difícil obtener un informe médico para cada caso concreto, principalmente porque el narcisista no se va a someter a semejante prueba, ni estamos en condiciones de exigírsela. Ni siquiera es recomendable, bajo ningún concepto, que lo confrontemos directamente comunicándole nuestra sospecha sobre su trastorno mental. 

En esto, no me cansaré de repetirlo, hay que ser bastante prudentes. Provocar una injuria narcisista, y consecuentemente la ira del narcisista ("rage" en inglés), puede tener consecuencias devastadoras.

Dicho esto, hay que señalar que algunos rasgos del narcisista son tan claros y evidentes, especialmente cuando empezamos a descubrir lo que hay detrás de la máscara en la fase de devaluación, que basta con haberlos experimentados en carne propia para darse cuenta del trastorno narcisista del abusador, siempre y cuando se conozcan los criterios de diagnóstico antes expuestos.

Es más, uno de mis mayores sufrimientos,  y me imagino que el de otras víctimas también, fue no saber identificar ni comprender en su momento ni la personalidad tóxica de mi "amigo" ni las situaciones de abuso emocional a las que me estaba sometiendo de manera casi siempre encubierta. 

Durante un tiempo, incluso, llegué a pensar que el problema estaba en mi. Era yo él que se había convertido en una persona dependiente y extremadamente sensible, una sensación que erosionaba mi autoestima.

Este estado de perplejidad y confusión duró hasta que pude identificar la personalidad tóxica del sujeto: narcisista, y reconocer su conducta hacia mi como lo que era en realidad: abuso narcisista.

Este paso fue realmente decisivo. Ponerle nombre a las cosas y llamar narcisismo a lo que es narcisismo, abuso a lo que es abuso, y no otra cosa, fue el principio de mi liberación.

Las víctimas necesitamos hacerlo, aunque sea tentativamente, porque sólo así comenzaremos a comprender lo que está ocurriendo y saldremos del estado de confusión en el que nos ha sumido la conducta errática del narcisista.

Por supuesto, este proceso de identificación lleva su tiempo, vamos recopilando datos, observando, confrontando información, hasta que cada vez con mayor claridad logramos ponerle nombre propio a la personalidad tóxica con la que estamos entrampados.

En mi caso concreto, el golpe de gracia vino cuando en una conversación que tuve con el sujeto me percaté de la extremada crueldad y frialdad con la que se dirigía a mí, sin la menor consideración hacia mis sentimientos y emociones. A pesar de que me sentía emocionalmente roto, tuve luces para percatarme que no era normal esa falta total de empatía para conmigo.

Esa fue la voz de alarma. La bandera roja definitiva que necesitaba.

Enseguida me fui a Google y escribí "falta de empatía" en el buscador. Y empezaron a aparecer páginas y más páginas sobre el trastorno de la personalidad de mi "amigo", y, ¡eureka! todas las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar.

Pero los criterios no sólo sirven para identificar al narcisista, también ayudan a comprender lo que él piensa, su mentalidad, y que se refleja en muchas de sus conductas abusivas y manipuladoras, un tema que comentaremos en una próxima ocasión.

@libresdelnarcisista

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Qué es el narcisismo? Comenzar a entender


Aprovecho estos días de la Navidad para poner orden en mis apuntes. El atardecer tiñe de naranja mi mesa de trabajo.

Antes de mi experiencia con mi "amigo" narcisista, la palabra narcisismo evocaba para mí la exagerada atención en sí mismos propia, por ejemplo, de muchos adolescentes, o de algunas personas como artistas, fisiculturistas, modelos, etc.

Pensaba que era un rasgo más de ciertas personalidades, y un signo de nuestro tiempo, pero no estaba consciente de la gravedad de este trastorno ni de sus consecuencias para la salud mental del sujeto que lo padece.    

De hecho, pensaba, y lo sigo pensando, que vivimos en una sociedad que promueve el florecimiento de personalidades narcisistas: culto a la fama, al éxito, a la imagen de uno mismo que se proyecta en las redes sociales, al individualismo, etc.

Este es el caldo de cultivo.

En todo caso, para entender al narcisista, debemos comenzar por saber qué es el narcisismo.

El narcisismo es el amor que el sujeto dirige hacía sí mismo tomándose como objeto de deseo. Como en el mito de Narciso, es el enamoramiento hacia la propia imagen que se refleja en el espejo del estanque.

Algunos estudiosos hablan de un narcisismo primario, de carácter transitorio, cuando el niño todavía no diferencia claramente su ser de los objetos del mundo exterior, y es él su propio y exclusivo objeto de amor.

Niños narcisistas serían aquellos que se rebelan ante la elección de objetos externos y sacan provecho de esta situación compadeciéndose a sí mismos y reclamando más atención. Es el estado de “omnipotencia infantil”.

El paso de un “ego” infantil, manifiestamente egoísta y centrado totalmente en sí mismo, a un “yo” capaz de reconocer la existencia de un “tú” diferenciado, y por tanto capaz de amar y de ser amado, marca la superación de este narcisismo primitivo.

Cuando por diversas causas, básicamente de carácter traumático, este estadio de amor exclusivo hacia sí mismo, hacia la autoimagen que se proyecta en los otros, propio de la primera infancia, no sólo no se supera sino que se convierte en una fijación extrema y patológica, hablamos de narcisismo secundario. 

Este estado, que abarca un amplio espectro según cada caso, puede derivar en un trastorno de la personalidad narcisista: el sujeto aparece auto-absorbido en su propio ego, desconociendo las necesidades y sentimientos de los demás, y demandando en forma excesiva atención y reconocimiento.

Esta patología indicaría, aunque en forma disfrazada, sentimientos de muy baja autoestima e inseguridad.

El “yo” real, la base del “autoconcepto” que define a cada persona, ha sido sustituido por una imagen idealizada de sí mismo, una fachada que se proyecta ante los demás como si estos fueran espejos. El narcisista está enamorado de esa imagen que nosotros reflejamos de él.

Delante del narcisista no somos un "tú" diferenciado, sino extensiones de sí mismo, meros espejos que reflejan su imagen. 

Es importante recalcar que todos los sentimientos que expresan vulnerabilidad han sido negados y reprimidos. Sólo un “yo” diferenciado es capaz de sentir y de amar, de crear vínculos afectivos con un "tú".

Una imagen no tiene sentimientos, sólo es una máscara.

En lo más profundo de su ser, el narcisista arrastra una crisis de identidad que hunde sus raíces en la infancia. En realidad no sabe quién es. Inseguridad, vacío, tristeza, y una sensación de inadecuación de vez en cuando afloran a su conciencia, aunque muy pocas veces hable de ello.

En el fondo sabe que su imagen no es real, sólo es una ficción, y por eso se odia, y proyecta ese odio en los otros. 

Escribo estas cosas, y evoco muchas conversaciones que tuve con mi "amigo" narcisista. Y comienzo a entender. 

@libresdelnarcisista

sábado, 24 de diciembre de 2016

"Jesús, alegría de los hombres": Por todas las víctimas del abuso emocional


En esta Navidad quiero compartir la entrañable cantata de Bach, "Jesús, alegría de los hombres", y dedicarla a todas las víctimas del maltrato y el abuso emocional. Sí, porque el Niño de Belén ha venido a curar los corazones afligidos, a consolar a los tristes, a dar fuerzas a los débiles y vista a los que caminan en tinieblas. 

Este es Jesús, la verdadera alegría de los hombres,.... que en esta Navidad él nos ayude a levantarnos, a curar nuestra autoestima y nos libere de todas las cadenas emocionales que nos han atado a relaciones interpersonales verdaderamente tóxicas.

Que seamos capaces de descubrir y defender nuestra dignidad como seres humanos, y el respeto que nuestra vida merece.

Feliz Navidad, y bendiciones para todos.


¡FELIZ NAVIDAD!


viernes, 23 de diciembre de 2016

El NARCISISTA SUFRE UN TRASTORNO DE PERSONALIDAD: ¿Eso qué significa?


Un primer paso para enfrentar, y superar, la relación con el narcisista es comprender que el sujeto con el que estamos vinculados sufre un severo trastorno de personalidad.

Necesitamos aceptar esta realidad con todas sus consecuencias, y superar la Disonancia Cognitiva, un concepto de vital importancia: el choque que se produce en nuestro cerebro entre la persona que creímos conocer, y que mereció nuestra confianza, y la realidad del abuso emocional que ella misma perpetra contra nosotros. 

Este estado de confusión dura un tiempo, hasta que la mascara se cae, y descubrimos lo que hay.

Uno de mis errores, incluso cuando ya me había percatado de su problemática psicológica, aunque sin entenderla, fue tratar al narcisista como si fuera una persona normal. Es como pedirle a un discapacitado de las dos piernas que eche a correr con nosotros. Pues igual.

No nos hagamos expectativas de que el narcisista funcione con nuestra lógica.

Un trastorno de personalidad es un patrón desadaptado y duradero de experiencia interna y de conducta que data de la adolescencia o de la adultez joven, y que se manifiesta en al menos dos de las siguientes áreas: a) cognición; b) afectividad; c) funcionamiento interpersonal y d) control de los impulsos.

Es un modo patológico de ser y de comportarse que está presente en la mayor parte del ciclo vital del individuo, abarcando un amplio rango de comportamientos, sentimientos y experiencias. Es además inflexible, rígido, y genera un desajuste entre la  conducta del sujeto y su entorno social.

La actuación de las personas que sufren algún trastorno de la personalidad produce malestar y sufrimiento en quienes se relacionan con ellos, interfiriendo en diversos ámbitos como el social, familiar y laboral.

En general, las personas que padecen algún trastorno de esta naturaleza perciben como adecuados los rasgos definitorios de su personalidad, por lo que la conciencia que tienen de su propia enfermedad es escasa o nula. Esa es la razón por la que no cambian, y ni quieren hacerlo.

Mucho menos un narcisista que vive una realidad ilusoria: ¡él es perfecto!, como veremos más adelante, y que cree firmemente que los demás tienen la culpa de todo lo que sucede.

El narcisista patológico es un trastornado en toda regla, y mientras más rápido lo comprendamos y aceptemos, más rápido nos desengancharemos de sus garras. Así de simple.

Cuando decimos que el narcisista es un trastornado no lo estamos exculpando de su responsabilidad frente a las acciones que realiza. No es un psicótico, se da perfecta cuenta de lo que hace y de lo que acontece, es consciente de las consecuencias de sus actos, y por eso responde ante la ley en el caso de un juicio.

Su trastorno radica en esa realidad ilusoria que se ha creado de sí mismo, y que no se corresponde con lo real: el “falso yo” con el que ha suplantado su verdadera identidad, y que condiciona su sistema emocional y sus relaciones con el mundo y con los demás.

El “falso yo” es una verdadera ruptura con la realidad. Es una máscara, una actuación, que busca validarse en las reacciones de las otras personas, que le sirven de espejo.

Debemos abandonar toda esperanza de lograr una relación sana y normal con un narcisista. Seamos conscientes: no es posible, estamos frente a una ilusión, es decir, ante un patrón de pensamiento y de conducta, que no se ajusta a la realidad.

El narcisista defenderá con uñas y dientes, si es preciso, esta ilusión, su “falso ego”. En realidad, no tiene alternativa, su verdadero “yo” apenas existe, fue sepultado en sus primeros años de vida a causa de las experiencias traumáticas que dieron origen a su trastorno. De allí la aguda sensación de vacío que acompaña a estas personas durante su vida. 

@libresdelnarcisista


domingo, 18 de diciembre de 2016

LA RAZÓN DE SER DE ESTE BLOG: Solidaridad con las víctimas del abuso narcisista


Este blog nace en respuesta a una de las experiencias más traumáticas que he vivido: una relación de “amistad” con una persona que, aunque carezco de un diagnóstico médico definitivo, presenta todos los rasgos que definen el trastorno narcisista de la personalidad.

Descubrir el tipo de personalidad tóxica a la que me estaba enfrentando y lograr escapar de su burbuja no fue fácil. En mi caso, se trataba de un narcisista encubierto, un verdadero maestro en el arte del disfraz,  la manipulación y el engaño. El camino fue oscuro, confuso, laberíntico, hasta que por fin logré identificar y ponerle nombre a la pesadilla que estaba viviendo: era víctima del abuso perpetrado por un narcisista maligno, un verdadero depredador emocional.

En un primer momento, sentí la necesidad de recopilar información sobre el tema. Me dediqué por mi cuenta a investigar sobre el narcisismo patológico, sus características, sus patrones de comportamiento, sus tácticas de manipulación, el testimonio de las víctimas, y las estrategias para enfrentar con acierto el abuso narcisista.

En ese proceso constaté la escasa información que existe sobre la personalidad narcisista en lengua española, frente al abundante material que es posible encontrar en inglés, tanto por escrito como en vídeo.

Es por eso que una primera motivación para abrir este blog es compartir con el público de habla hispana, la información que he encontrado en inglés sobre el trastorno narcisista. Creo que favorecer el acceso al conocimiento es un acto de solidaridad con las víctimas, y una forma de prevenir que otras personas caigan en las redes del narcisista. Sinceramente, siento que se los debo.

El conocimiento es un arma de vital importancia a la hora de lograr la liberación de tantas personas que están atrapadas en una dinámica relacional tan altamente tóxica y peligrosa. El conocimiento es además un sistema de defensa y protección frente a los avances y los frecuentes ataques del narcisista sobre aquellos que han sido sus víctimas.

Porque en el fondo se trata de eso, de solidaridad con las víctimas, de aliviar y prevenir el sufrimiento que hemos padecido los que nos hemos visto envueltos en una relación con un narcisista, de compartir con otros nuestra experiencia a fin de que lo vivido pueda servir de luz y de orientación para otros. Esa es nuestra particular forma de tomar “ventaja” del narcisista, desvelar la existencia de estos seres trastornados, que andan entre nosotros cual lobos vestidos de ovejas, y dar a conocer los devastadores efectos de su comportamiento sobre las vidas de aquellos que se convierten en sus víctimas.

Ese es nuestro compromiso.

No soy psicólogo clínico ni un experto en el tema, mi especialidad, hasta ahora, ha sido la consultoría en el área de Recursos Humanos. Creo que la evaluación de cada situación en particular y el tratamiento de las secuelas del abuso emocional requieren en algunos casos la intervención de un terapeuta especializado. El aporte que pueda brindar en este blog estará basado en mis experiencias y reflexiones, y en mis propias investigaciones sobre el tema, cuyas fuentes citaré en su momento.

No quisiera terminar el primer post de mi blog sin decir una palabra de esperanza. Conozco en primera persona los efectos demoledores del abuso narcisista, un verdadero tsunami emocional en palabras de Iñaki Piñuel, sin embargo quiero transmitirles mi convicción: se puede salir e incluso aprovechar el caos que el paso del narcisista deja en nuestra vida, para mejorar como personas en aspectos que ni imaginamos. Ese es mi testimonio, y por eso abro este blog.

Habrá momentos oscuros, avances, retrocesos, pero se puede salir, ¡claro que sí!,  y la superación del abuso, nuestro crecimiento y desarrollo personal, es la mejor “revancha” que podemos tomar del narcisista.

Esta esperanza es algo más que un optimismo ingenuo, habrá que trabajar duro y enfrentar nuestros propios demonios, pero hay una fuerza en el interior de cada ser humano que es capaz de movilizar sus recursos internos y vencer los obstáculos que se le presentan en el camino.

Esa fuerza interior es el poder de la autoestima, pero de eso hablaremos más adelante.

@libresdelnarcisista