miércoles, 4 de enero de 2017

La envidia patológica, el núcleo emocional del narcisista


La envidia es un sentimiento común entre los seres humanos. Todos, en algún momento, hemos experimentado cierto malestar por los éxitos o atributos de otras personas, e inevitablemente los hemos comparado con los nuestros.

Normalmente, dependiendo del estado de nuestra salud emocional, se trata de una experiencia prácticamente involuntaria y pasajera.

El caso del narcisista es diferente. Su envidia, de carácter patológico, es una emoción persistente, profunda y muy primitiva, ligada a la rabia y al odio, al deseo egoísta del niño de monopolizar la atención de padres y adultos. Esta envidia, que en parte permanece inconsciente, es dolorosa para el propio narcisista que ve continuamente amenazada su ilusión de estar por encima de los demás, de ser único y perfecto.

La envidia está en el núcleo emocional del narcisista, y explica muchas de sus conductas y reacciones. A nivel psíquico, es como un ácido que quema, y que de vez en cuando sube a la superficie destruyéndolo todo. Según Otto Kernberg, el gran estudioso de los trastornos de la personalidad, la envidia es el hallmark, el rasgo definitorio, del narcisista.

Llevado por su gran inseguridad y su fluctuante autoestima, el narcisista sufre la enfermedad de las comparaciones, esa es una de las razones de su permanente y extremada envidia hacia todo y a todos. Siempre habrá alguien que tenga una casa mejor, un mejor empleo, que reciba más atención, que sea más joven o más guapo, que tenga mejor ropa, que sea más querido y popular, etc. Esto le quema al narcisista, le resulta amenazante, y por eso busca destruir todo aquello que atenta contra su inflado ego.

Porque ese es el problema de fondo, no estamos hablando de un simple sentimiento negativo. El narcisista no buscará sólo emular los éxitos o adueñarse de los atributos que no posee. No se conformará con eso. Su deseo es destruir y devaluar  la fuente que le está causando ese sentimiento doloroso y humillante.

Cuando devalúa y descalifica aquello que envidia, inmediatamente se siente aliviado y satisfecho. Vuelve a estar por encima, a sentirse superior, único, en control. Es por eso que la devaluación que sufre la víctima es inevitable. 

Esta envidia patológica, que no tiene límites, convierte al narcisista en un ser verdaderamente peligroso, porque lo lleva a querer destruir todo el bien que está a su alrededor y que él no posee.

En realidad, esa es su agenda oculta, la que nunca nos mostrará.

LA ENVIDIA, LA RAZÓN DEL ODIO DE LOS NARCISISTAS

Una de las preguntas que me acució durante un tiempo, no sé si a otras víctimas les sucede lo mismo, fue la razón del odio, disfrazado de amistad pero odio al fin, que traslucían las acciones abusivas del narcisista.

¿Cómo una persona a quien había tratado como al mejor de los amigos, a quien siempre había hecho el bien, podía actuar de esa manera? No tenía sentido.

Ahora entiendo que mi “amigo” narcisista sentía una profunda envidia de mis valores personales, de mi sistema de creencias, de mi carácter empático, positivo y optimista, de mis relaciones y de mis logros profesionales. Sencillamente, se le hacía insoportable que yo fuera feliz.

Por eso, justo por eso, me devaluó lo más que pudo, aprovechándose de mis vulnerabilidades, que tenía bien estudiadas, y me descartó, de la noche a la mañana, dejándome emocionalmente roto y confundido.

Detrás de todo este proceso, está la envidia patológica del narcisista, esa es la razón que explica la destrucción psicológica, el odio, que padecemos las víctimas del abuso narcisista.

Debemos estar bien conscientes de esto, y abandonar toda esperanza de lograr una relación normal y sana con un narcisista. La envidia que padece no es un simple defecto, es el “corazón” emocional del trastorno que padece.

4 CONSEJOS PARA CONTRARRESTAR LA ENVIDIA DEL NARCISISTA:

Si todavía mantiene cierta relación con el narcisista, tenga presente esta realidad patológica de su envidia, y tome algunas precauciones:

1. No se muestre particularmente feliz o positivo delante del narcisista, esos son sentimientos especialmente odiosos para él, porque además contrastan con su permanente estado de negatividad. Esa felicidad, ese optimismo, ese amor por la vida, despiertan profundamente su envidia. Preséntese más bien en un estado normal, relajado, neutro, sobrio, como si a usted las cosas le fueran regular, ni bien ni mal.

2. No comparta con el narcisista nada personal, ni sus logros, ni sus proyectos, ni le hable de sus relaciones, ni de sus viajes, ni de algo nuevo que haya adquirido, ni de sus conocimientos, todo eso despierta la envidia del narcisista. Sencillamente, omítalo de la conversación y hable de otra cosa.

3. En su presentación personal evite todo aquello que pueda potencialmente ser objeto de envidia del narcisista: ropa, un automóvil nuevo, etc. Podrá sonar exagerado pero he visto al narcisista envidiar desde una lámpara hasta la marca de unas zapatillas deportivas.

4. Si interactúa en las Redes Sociales, tome en cuenta que los narcisistas siempre están acechando en la sombra. Evite compartir, por lo menos durante un tiempo, sus éxitos y momentos felices, sus fotos con amigos y familiares, sus reflexiones. Todo eso es objeto de envidia del narcisista, quien no soportará comprobar su popularidad o las buenas reacciones que su presencia suscita en la Red. De nuevo, mucha sobriedad y discreción, a menos que lo haya bloqueado totalmente, y aún con eso, sea precavido.

Estos consejos los seguí durante la última etapa de mi relación con el narcisista y la verdad es que, en términos generales, me funcionaron. Espero que puedan ser útiles para otras personas que se encuentren en la misma situación.

Cualquier sugerencia o comentario en relación a esto, para mí y para los lectores del Blog, será bienvenido.


@libresdelnarcisista

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